La satisfacción laboral y el entusiasmo con el que realizan sus tareas los empleados son factores decisivos para la empresa. La buena (o mala) disposición de las personas influye de forma directa en la calidad de los productos o servicios.

Casi siempre se piensa que una de las mejores opciones para motivar a un equipo de trabajo tiene que ver con el aspecto económico (incentivos, aumentos, pagos extras). Sin embargo, existen otras formas de inspirar a los trabajadores y una de ellas (la más rentable) es crear un buen clima laboral que logre comprometer a sus empleados a seguir mejorando día a día; cuanta más satisfacción y mayor entusiasmo tiene tu equipo de trabajo en el ámbito laboral, mejores serán los resultados de tu empresa, menor será la tasa de inasistencia, aprovecha mejor el tiempo y se esfuerza por alcanzar los objetivos trazados.

Saber escuchar: Una manera sencilla de mostrar que está escuchando lo que una persona le comenta es haciendo preguntas sobre el tema. Solo con realizar algunas preguntas demostrará que le importa lo que le están contando, lo cual generará que la otra persona sienta respeto y aprecio por usted.

Saber comunicar: Cuando tenga algún conflicto con alguien de su equipo, lo mejor es atenderlo lo más pronto posible. Se puede dejar un tiempo para que los ánimos se calmen, pero ese mismo día debe conversar con la persona y solucionar la discrepancia. 

Apoya nuevas ideas: Cada uno de los miembros del equipo se sentirá poderoso con la oportunidad no solo de llevar adelante tareas cotidianas sino también de sugerir nuevas ideas y hacerlas realidad. Dale a la gente la chance de tomar la iniciativa y te sentirás fascinado por su habilidad de llevar adelante ideas brillantes.

No permitas que se aburran: ¿Quieres que tu equipo trabaje entusiasmado y de forma productiva? Entonces sal de la rutina. La rutina mata el entusiasmo. Deja que exploren y descubran. Haz que el trabajo se vuelva una tarea interesante y encantadora.

Saber integrar: Es muy importante que usted sea el nexo entre ellos para que todos finalmente se conozcan entre sí. Cada cierto tiempo organice una reunión fuera de la oficina para que todos sus empleados sientan que son parte de un grupo de amigos y no solo de un grupo de trabajo.

Asegúrate de que haya un buen clima de trabajo: Varios estudios mostraron que estar en un ambiente de trabajo favorable es más importante que el salario. Es por eso que tienes delante de ti una gran oportunidad para crear un hermoso espacio que, a la vez, sea divertido.

Brinda oportunidades de desarrollo: Al conocer las áreas de interés de cada persona, puedes ofrecerles posibilidades para que amplíen sus capacidades o se mantengan actualizados. Por ejemplo, una maestría paga por la empresa, un curso de idiomas, entrenamiento en un software específico, etc.

Reconoce a los miembros de tu equipo: Si es el cumpleaños de alguien, o alguien acaba de casarse o tuvo un bebé, haz que se sientan especiales. Envía un correo electrónico. Trae un pastel. Dale una tarjeta o haz lo que sea apropiado para la ocasión, siempre y cuando se esté respetando la privacidad de la persona. Es importante que cada miembro del equipo se sienta importante y aún más importante que se sientan queridos y necesitados.

Ayudar cuando surge un problema personal: Las personas tienen problemas y necesidades en su día a día cuya gestión no es fácil de compatibilizar con la jornada laboral. Adaptarse al horario al que hay que llevar a los niños al colegio, ir al médico, una enfermedad grave de un familiar que obliga al trabajador a ausentarse de su puesto de trabajo por una temporada larga, entre muchos otros, son ejemplos de situaciones en las que la empresa puede ir más allá de la relación laboral y ayudar al trabajador.

Los incentivos económicos pueden motivar a sus trabajadores, pero estos siempre alcanzan un límite y, además, representan costos para la empresa. En cambio, una buena actitud y un buen clima laboral pueden motivar constantemente a sus trabajadores sin representar costos adicionales para la organización.

“No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por él”.

Magic Johnson

(reconocido basquetbolista)

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